¿Por qué?

¿Por qué?

Anterior al fuego, antes de cubrir con ropa nuestros cuerpos,antes de pensar en construir un refugio y durante más de un millón de años, un periodo tan amplio que resulta difícil de asimilar, el principal producto creado, usado y replicado de manera sistemática resultó ser bello y simétrico.

La innovación que supuso el tallado en piedra nos dio la oportunidad de controlar nuestro entorno y nuestro futuro. El nacimiento de la primera tecnología conocida dio el pistoletazo de salida a un proceso continuo de desarrollo de nuevas herramientas, destinadas a cambiar nuestro entorno y futuro como especie. Nuestro mundo post industrial y tecnológico es la última iteración de este proceso. Asociar forma y función, más la capacidad de creación de procesos secuenciales resultó ser un salto evolutivo que nos permitió generar la primera tecnología conocida. Nuestra primera herramienta, en nuestra caja de herramientas. La innovación que nos separó del resto de animales.

Los utensilios achelenses llamados “Bifaz” (piedra trabajada por ambos lados para crear bordes afilados y una punta) utilizan la proporción áurea, sería difícil demostrar una decisión consciente, pero su forma no es aleatoria ni caprichosa. Esta proporción áurea no es necesariamente más efectiva que otras formas, en lo que a cortar o desgarrar se refiere, pero para nuestros predecesores parecía tener un atractivo poderoso.

Considerando el registro achelense de Europa, África, Oriente Medio y la India, de un conjunto de más de 8.000 bifaces, la inmensa mayoría encajan en la gama de productos con proporción áurea. Resulta imposible que esto sea pura casualidad. Nuestros predecesores, separados por enormes distancias, produjeron utensilios que eran estéticamente agradables y a la vez buenos para usos múltiples. El gusto estético tuvo un impacto decisivo en la elaboración de utensilios y en nuestro proceso de humanización.

Como directos descendientes de esas manos y mentes resulta inútil ignorar o separar lo estético de lo funcional. El diseño es anterior a la aparición del arte. Antes del simbolismo necesario para tener en cuenta el hecho artístico, el ser humano trabajó la forma y la función, con procesos y secuencias productivas, elementos reconocibles y asociados a la práctica del diseño actual.

Por su forma simple, parecería pensar que su proceso de fabricación fue sencillo. En realidad su creación es extremadamente compleja, son objetos fruto de la experiencia, de la planificación, de habilidades aprendidas y refinadas durante largos periodos de tiempo. La mano y el cerebro que idearon estas potentes y hermosas herramientas son las mismas manos y cerebros que hoy en día están en nosotros.

Si reniegas de la importancia de lo estético, si asocias forma y función dejando fuera de esta relación a la belleza, estás olvidando la parte de humanidad que hay en todas y cada una de las tecnologías y herramientas que hemos sido capaces de crear como especie.

Gracias a estas nuevas innovaciones conseguimos mejores alimentos, pasamos de carroñeros oportunistas a carroñeros activos y posteriormente cazadores activos. Pudimos desollar animales y usar su piel para cubrir las nuestras. Pudimos cortar, triturar y machacar plantas y arbustos. Excavamos suelos áridos en busca de agua, tubérculos o animales con los que alimentarnos. Se trató de una innovación para mejorar la vida cotidiana. Una forma, una función para la gente.

La tecnología nos liberó de nuestro entorno más cercano. Por primera vez fuimos dueños de nuestro destino y con nuestras nuevas habilidades encontramos nuevos y lejanos lugares en los que florecer. A través de la armonía de un objeto útil fuimos capaces de prosperar en toda África, parte de Europa, Israel, India o incluso Corea, en todos estos sitios encontramos hachas de piedra.

Las piedras talladas nos hablan de las manos, pero especialmente de un cerebro en estado de transformación. La innovación, lo funcional y lo estético estuvo en el centro mismo de todo ello. Pensar una forma concreta a una función, y ser capaces, mediante un proceso pautado de hacerla realidad es a lo que hoy en día denominamos diseño.

Si te encuentras en esa intersección entre innovación y tecnología… No dejes fuera de la ecuación lo que las hace más humanas, no dejes fuera al diseño.

Alfonso Morcuende – Design Director & General Manager

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